¿Escuchamos a nuestros pacientes?

Escuchar
Hay veces que un profesional sanitario visita a un paciente, éste le explica los síntomas que presenta y…zas, cree que ya sabe la enfermedad que padece y en ese momento pasa a centrar su atención en la confirmación de sus sospechas, dirigiendo el interrogatorio hacía la patología que hipotéticamente presenta.

Puede ocurrir por múltiples causas: falta de conocimientos, falta de tiempo, cansancio, preocupaciones ajenas al trabajo o por las presiones a las que todos estamos sometidos en estos momentos de dificultades económicas.

Todavía (aunque menos que hace años), el médico es una persona que en su consulta tiene cierta “autoridad”, por lo que las respuestas del paciente van a ser las que nosotros queremos oír, y así lo único que conseguiremos es errar en el diagnóstico y, como consecuencia, no pautar el tratamiento adecuado.

A veces me siento mal, porque yo pertenezco a ese grupo de personas que nos trata cuando estamos enfermas y me da miedo pensar que inconscientemente haya sido así con mis pacientes.

Cuando se está a un lado (médico) o al otro (paciente), las cosas se ven muy diferentes. Siendo paciente no te das cuenta de que estás delante de una persona como tú (con los problemas que pueda tener), sino de un médico, es más, de tú médico; pero el hecho es que los que lo somos (médicos), a pesar de saber que tenemos que dejar de lado todo lo que pueda entorpecer nuestra labor, en algún momento podemos sentirnos totalmente desbordados y no estar al nivel de lo que nuestros pacientes necesitan y merecen.

Espero y deseo poder estar a la altura de las expectativas que los pacientes depositan cada día en mí.

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22 comentarios en “¿Escuchamos a nuestros pacientes?

  1. Pingback: Efecto placebo: ¿Sabes de qué hablo? | Dra. Herraiz: Médico y paciente

  2. Hola Mª jose soy pilar yo puedo constatar que todo lo que se dice de ti en estos comentarios es cierto porque te conozco como amiga y como medico sigue adelante con el blog pues es estupendo felicidades y espero que estes mejor un beso de parte de los dos.

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  3. Me consta que en tu caso así es.. Y la gran mayoría de tus pacientes te lo ha demostrado.. Está claro que lo tuyo es auténtica vocación!!
    Muchos médicos, al igual que otros profesionales, siguen las directrices de sus familiares, en unos casos por satisfacerles o en otros porque les es cómodo continuar con la saga familiar sin llegar a plantearse si realmente es lo que les gustaría hacer en su vida… por ello en numerosas ocasiones nos encontramos con situaciones como la que se describe anteriormente…
    Gracias por todo lo que nos aportas!

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  4. Me ha gustado mucho este post, porque expones las situaciones que viven ambas partes, médico y paciente. El hecho de pertenecer a ambos lados es un punto a tu favor, sin duda, ya que te hace ver más allá …de ver a los pacientes como un número al cual hay que atender, o ver a los médicos, no como simples máquinas de batas blancas que tienen como misión curar y dar con soluciones….. al fin y al cabo somos lo que somos… personas

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  5. Nosotros hemos tenido muchos médicos en el ambulatorio: el que “nos tocaba” era delegado sindical (o como se diga) y prácticamente nunca estaba en la consulta que llevaba su nombre, cada día había un médico diferente sustituyéndole. Y se veía a la legua quién estaba allí por vocación, y quién por cubrir la papeleta, quién se desvivió por buscarme un medicamento que no perjudicase la lactancia (“el pecho es sagrado”, recuerdo que me dijo), y quién ni se acercó para mirarme una irritación descomunal en los ojos.
    Estoy segura de que tú perteneces al grupo de los médicos empáticos, agradables y eficaces, pues los otros ni se hubieran molestado en plantearse las cuestiones que has abordado! Magnífico post! Un beso 🙂

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    • Muchas gracias María Isabel. Intento practicar la medicina de la mejor manera posible, y creo que así nos enriquecemos tanto los pacientes como los médicos.

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  6. Siempre he dicho que la tuya es una profesión que admiro y que nunca jamás en la vida sería capaz de realizar, aunque consiguiera sacarme la carrera. Es mucha la presión, y a veces uno puede olvidarse que un médico es también una persona.
    Confías en tu médico con fe casi ciega, sobre todo cuando es algo más que un catarro y acudes desesperado para que se quite algún dolor. En ese momento, si te dice que te bañes desnudo en las cataratas del Niágara, lo haces. Y luego es muy fácil criticar si te ha dado una solución equivocada.
    Ese hombre (o mujer) ha podido tener un mal día.
    No obstante estoy segura de que no es tu caso, porque como dicen aquí, alguien que escriba esto sabe escuchar a sus pacientes. Se nota que eres empático 😉

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  7. Yo me he encontrado un par de veces que si me he sentido como estar en otro mundo en lugar de la consulta de un médico. Como estar comprando en el mercado, llega mi turno, me atiende (el médico) y me largo (la paciente). Pero también debo decir que ha sido sólo un par de veces.
    Puedo comprender que los médicos son seres humanos y como tales tienen todo el derecho a tener un día malo, a no conseguir lograr un día comunicarse con un paciente, a errar en un diagnóstico, jolines no sois máquinas!!!

    Tú no puedes catalogarte así, las veces que me has visitado siempre, siempre, siempre has acertado, incluso cuando yo no quería escuchar (me refiero a cuando me tuviste haciendo dieta y quedé super linda), eres una buena doctora y precisamente una cosa que te honra es que escuchas porque no vas mirando un reloj continuamente y saber decir lo adecuado con buenas palabras y buenos modos.

    Ojalá todos los doctores con los que batallo en la actualidad fuesen como tú linda!!!

    Te dejo mi reflexión cuando salgo descontenta de algún médico, siempre me cuestiono la misma pregunta:
    ¿Será médico por vocación o por obligación?…

    Besitos linda

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  8. Estoy de acuerdo con tu comentario. El tema no es fácil.

    Por una parte somos humanos como cualquiera, es decir, sometidos a las mismas presiones.

    Por otra parte, pasa como en cualquier profesión, el cliente (paciente) puede no saber explicarse bien y nuestra función es escuchar activamente para entender sus problemas.

    Las habilidades de comunicación y entrevista son muy importantes, sin embargo echo de menos un factor fundamental y previo del que me parece no se habla lo suficiente o nada: la serenidad y capacidad de autocontrol del profesional.

    Podemos saber mucho de técnicas de comunicación o habilidades de escucha, pero si no estamos en un estado mental de tranquilidad, mal vamos.

    Sin embargo, si partimos desde un estado de serenidad, seguro que la comunicación fluirá muchísimo mejor. Y seguramente lo hará, incluso si tener conocimientos de habilidades comunicativas.

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  9. No dudo que estarás a la altura, un profesional que hace esta reflexión sin ninguna duda “escucha” a sus pacientes.

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